Estudios Radiológicos

El profesor alemán Wilhelm Conrad Röntgen descubrió los Rayos X en noviembre de 1895, de eso hace ya más de 100 años, y su vigencia se mantiene aún intacta. Röntgen los denominó “Rayos X” debido a lo desconocido de su origen en ese entonces (22). Para visualizar las estructuras de los sistemas urinario y genital los estudios con Rayos X requieren de la utilización de sustancias denominadas ‘medios de contraste’.
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Los medios de contraste más utilizados son las sales no iónicas del ácido benzoico (Iopamidol –Iopamirón ®-) las cuales al ser administradas en el torrente circulatorio se excretan en su gran mayoría por filtración glomerular, y por ser radio-opacas permiten ser visualizadas a los Rayos X. Un 12% de los pacientes presentan reacciones adversas a ellas, la mayoría de las cuales son leves -náuseas, vómitos, sensación de calor-; sin embargo, hay casos descritos de falla renal aguda en cifras menores al 1% (27).

Urografía radiológica endovenosa o excretora

La urografía endovenosa fue introducida en 1929 por el urólogo estadounidense Moses Swick (22) y junto con el cistoscopio fueron las 2 herramientas que permitieron el desarrollo de la Urología como una especialidad aparte de la Cirugía general.

Se encuentra indicada principalmente en el estudio de patología urinaria alta (riñones y uréteres). En pediatría la urografía se ha limitado por el uso cada vez mayor del ultrasonido; sin embargo, dentro de las ventajas de la urografía sobre este último es la de ofrecer, además de una muy buena información anatómica información de tipo funcional (Figura 2) y la de ser menos operador-dependiente. Dentro de sus desventajas están la de ser un procedimiento invasivo (canalización de vena), que genera radiación y que puede producir reacciones de hipersensibilidad por los medios de contraste.

Cistografía radiológica

Se entiende por cistografía el estudio imagenológico de la vejiga. Ésta puede ser visualizada a través de imágenes con Rayos X (cistografía radiológica), isótopos (cistografía isotópica o nuclear), tomografía axial computarizada (TAC) o resonancia nuclear magnética (RNM).

La radiológica se realiza en los niños con el objeto de descartar o confirmar la presencia de anomalías anatómicas predisponentes, tipo reflujo vésico-ureteral, divertículos vesicales, válvulas uretrales.

Para realizar la cistografía se coloca transuretralmente una sonda delgada en vejiga y se instila el medio de contraste por gravedad hasta cuando el paciente presenta deseo miccional imperioso. Debe hacerse bajo control fluoroscópico y documentarse imágenes representativas en posiciones antero-posterior y oblicuas durante la micción (Figura 3).

Hasta hace pocos años se indicaba este estudio en todo niño con diagnóstico prenatal de hidronefrosis y/o que presentase infección urinaria, lo cual llevó a realizar muchas cistografías innecesarias. De otra parte es un examen que además de generar radiación tiene el riesgo de generar infección urinaria, adicionalmente en los pacientes mayores de 3 años genera mucho trauma psicológico si no hace bajo sedación.

Por todo lo anterior sus indicaciones son ahora más limitadas. En pacientes con historia de infecciones urinarias se recomienda solamente en aquellos que presentan en sus estudios alteraciones en la ecografía y/o en la gamagrafía renal con DMSA (29).

En los que no han presentado infección urinaria está indicada en las siguientes situaciones: a) hidronefrosis bilateral, b) dilatación ureteral evidenciada prenatal o posnatalmente, c) mal vaciamiento vesical evidenciado prenatal o posnatalmente, d) vejiga de paredes engrosadas a la ecografía (28).
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TOMOGRAFÍA AXIAL COMPUTARIZADA (TAC)

En 1972 un ingeniero inglés describió la utilización de los rayos X en unos equipos que daban imágenes organizadas a través de un computador, lo que se denominó tomografía axial computarizada. La TAC es la herramienta de primera elección en el paciente con trauma abdominal y en el estudio de la litiasis urinaria, es de gran utilidad en el diagnóstico diferencial de masas renales y en la evaluación de la extensión tumoral (Figura 4). En general, tiene las mismas indicaciones y limitaciones anotadas para la urografía endovenosa, pero tiene la desventaja de que genera una mayor radiación del paciente.
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