urologia
La Urología pediátrica es una especialidad quirúrgica cuyo objetivo es el de ofrecer una solución a los problemas urinarios y genitales de niños y niñas. Su inicio se remonta a principios de la década del 60 del siglo pasado cuando urólogos de Europa y Estados Unidos de América (USA) comienzan a dedicarse a la Urología de los niños al ser evidente la relación entre reflujo vésico-ureteral (regreso de la orina de la vejiga a los riñones) e infección urinaria.

Hoy en día la Urología pediátrica tiene un campo de acción definido y completamente separado del mundo de la Urología de adultos. En USA para ser urólogo de niños se requiere primero tener título de urólogo (4-5 años de formación) y luego adelantar un entrenamiento adicional de por lo menos 2 años en el área de la Urología infantil, con el fin de adquirir la experiencia que le permita manejar las distintas patologías inherentes a la especialidad (hidronefrosis, duplicaciones urinarias, reflujo vésico-ureteral, ureteroceles, infecciones urinarias, válvulas uretrales, derivaciones urinarias continentes, agrandamientos de vejiga con intestino, incontinencia urinaria, cálculos en la vía urinaria, testículo no descendido, genitales ambiguos, hipospadias, hidroceles, varicoceles, fimosis, para mencionar algunos de los trastornos más comunes).

Con frecuencia las personas se preguntan cuál es la diferencia entre el urólogo y el nefrólogo de niños. Para tratar de explicarlo con palabras sencillas partamos del hecho de que en Medicina hay especialidades médicas y quirúrgicas. En las primeras (Pediatría, Medicina Interna) sus integrantes son clínicos. Los nefrólogos pediatras primero realizan la especialidad de Pediatría, esto quiere decir que no son cirujanos; manejan de manera exclusiva diferentes problemas de los riñones como el síndrome hemolítico-urémico, hipertensión arterial, insuficiencia renal aguda o crónica, incluyendo diálisis renal, entre otros.

Los urólogos, como ya se había mencionado, somos cirujanos. Compartimos con los nefrólogos el estudio y manejo de algunos pacientes, por ejemplo el niño con infección urinaria, dilatación de la vía urinaria y reflujo vésico-ureteral. Finalmente es el urólogo el especialista que define cuándo el paciente requiere de una intervención quirúrgica y el que la realiza.