Embriología del RVU

En los vertebrados, el riñón procede de los conductos mesonéfricos, una pareja de cordones epiteliales que se extienden a lo largo del eje antero-posterior del embrión. La yema ureteral se extiende desde el conducto mesonéfrico subiendo hasta el blastema renal. En la 4ª semana del desarrollo embrionario, señales recíprocas entre la yema ureteral y el blastema metanéfrico adyacente, inducen que el extremo distal de la yema ureteral comience a bifurcarse y a formar los conductos colectores. Al mismo tiempo el blastema metanéfrico se epiteliza formando las nefronas. El extremo proximal de la yema ureteral permanece unido al conducto mesonéfrico y formará el uréter distal. El conducto néfrico común, que es el segmento del conducto mesonéfrico que enlaza el uréter y el seno urogenital (vejiga primitiva), está programado para la muerte celular, lo cual permite al uréter insertarse dentro de la vejiga (trayecto sub mucoso) y desarrollar una capa muscular que conecta con el trígono vesical.

Numerosos estudios hablan de que la posición de la yema ureteral en el conducto mesonéfrico es fundamental para el desarrollo del riñón y el tracto urinario. De este modo una yema ureteral situada demasiado craneal resultaría en un orificio situado en la uretra o en estructuras genitales (uréter ectópico); mientras que la posición inicial de la yema ureteral demasiado caudal llevaría a una inserción en el trígono demasiado craneal y como consecuencia una unión urétero-vesical corta o lateral al trígono es propensa al RVU. (1)