Conclusiones

1. El RVU es una patología que en la mayoría de veces resuelve sola si están las condiciones adecuadas, y se evita y se trata la disfunción miccional.

2. Las complicaciones propias del RVU no dependen del grado de reflujo sino de las cicatrices renales y de la presencia de displasia renal concomitante.

3. Hagamos menos cistografías (en hidronefrosis antenatal y en hermanos de pacientes con reflujo), si la ecografía y el DMSA es normal.

4. Si el DMSA es anormal en paciente con infección urinaria febril, realizar cistografía radiológica (sobre todo en menores de 2 años).

5. Profilaxis solo para RVU grado III y mayor o cuando hay factores de riesgo.

6. Agentes inyectables para pacientes de riesgo como alternativa al manejo médico, y no para todos los pacientes.

7. Cirugía abierta para casos con sospecha de obstrucción y reflujo concomitante.

8. Eduquemos a los padres para que asistan de manera rápida cuando hay cuadro febril para hacer diagnóstico temprano de infección urinaria y ofrecer el tratamiento adecuado.

9. Lo más importante es corregir los malos hábitos miccionales y el estreñimiento.

10. La participación del Nefrólogo Pediátrico en el manejo del paciente con reflujo es de vital importancia para el diagnóstico y el tratamiento de hipertensión y proteinuria entre otros problemas y sobre todo porque hay un grupo de pacientes portadores de RVU que hagamos lo que hagamos tienen displasia de base y tendrán falla renal terminal.