Patogénesis

Desde el punto de vista general la IU se inicia cuando un inóculo infeccioso uropatógeno al que el individuo es susceptible, coloniza alguna parte del tejido urinario. Experimentos en modelos animales que evalúan la historia natural y el curso clínico de la enfermedad, han establecido que durante las 2 primeras horas pos-colonización ocurre una disminución tisular del número de bacterias, pero luego de este tiempo y hasta las 48 horas siguientes, aumenta nuevamente la cifra alcanzando una razón de replicación de 1000 veces la densidad bacteriana inicial y manteniéndose, en ausencia de tratamiento, de manera constante (16).

Dependiendo de factores del propio agente infeccioso, del medio ambiente y del hospedero se desencadena una reacción inflamatoria local de variada intensidad, bacteremia y eventualmente, respuesta inflamatoria sistémica, pudiendo su representación clínica variar en un amplio espectro desde la ausencia de signos o síntomas detectables, pasando por un episodio febril simple, hasta un estado de sepsis (urosepsis).

CLÍNICA

La clínica de la IU varía de acuerdo a la edad del paciente, entre más pequeño sea éste, más sistémica será la sintomatología.

En los primeros meses de vida posnatal la IU se puede manifestar como un cuadro de compromiso sistémico compatible con sepsis. En un estudio sobre IU en 80 neonatos se encontró que la sintomatología más importante en 75 niños -54 varones y 21 mujeres- sin uropatía obstructiva, fue pérdida de peso, fiebre, cianosis, coloración grisácea de la piel, distensión abdominal e ictericia; 23 de los 75 pacientes presentaban sintomatología relacionada con el sistema nervioso central, 6 de los cuales desarrollaron meningitis (1). En los mayores de 2 meses la presentación es usualmente un cuadro febril de etiología no definida, en ocasiones acompañado de irritabilidad y compromiso del estado general. Muchas veces se le confunde con cuadros de otitis, amigdalitis o problemas respiratorios, virales o bacterianos.

La mayoría de los escolares consulta por cuadro clínico compatible con IU baja (disuria, polaquiuria, orinas malolientes, incontinencia urinaria). Algunos presentan adicionalmente compromiso sistémico con fiebre y malestar general.